Literatura, Poesía

Poema | “Policromía del tiempo”, de Amparo Dávila

Ya empezamos un año nuevo, y me dieron ganas de compartirles algo que descubrí a finales del pasado. El mundo sabe lo mucho que me gusta Amparo Dávila y lo torpe que soy con la poesía, por eso esta entrada tiene la naturaleza de un oxímoron.

“Policromía del tiempo” es un poema de El cuerpo y la noche (1965-2007), recopilado junto al resto de los versos de la autora en Poesía reunida por el Fondo de Cultura Económica en el 2011. Cuando se está familiarizado con los cuentos de Dávila, es inevitable encontrar similitudes en temas y tratamientos, aún cuando la poesía precedió a la prosa, pues aquél fue el género en el que la escritora incursionó primero.Amparo Dávila

Al leer este poema, seguro se toparán con la melancolía que sus letras suelen destilar, la añoranza por la ausencia de algo inasible que no sabemos si alguna vez fue. Para la poeta –y cuentista–, el tiempo es uno de los motivos más recurrentes, especialmente en su forma desencajada, aquella que no es lineal, sino llena de volteretas, paralelos, huecos… o, en este caso, colores que iluminan la psique humana y sus alrededores.

El tiempo no es visible, pero sus estragos sí. La persona o razón que provoca los sentimientos descritos en el poema tampoco es del todo visible, más bien es una memoria, un sueño, una esperanza, un presentimiento, una nostalgia, un “no saberte cierto”. Los colores son el único agarre físico, la única forma de representar o explicar algo etéreo; podemos ser testigos de la iridiscencia y sentirla como cambios de ambientes y temperaturas, como si a cada párrafo le correspondiera estar bajo una nueva luz.

POLICROMÍA DEL TIEMPO

Tiempo blanco
vacío sin ti
contigo en la memoria
memoria que te inventa
y te recrea

Tiempo azul
el sueño en que te sueño
la clara certeza
de hallar en ti
la tierra prometida

Tiempo verde
más allá de la esperanza
aguardo
la certeza de tu cuerpo

Tiempo rojo
presiento tu cuerpo
y se derrama
un río de lava
entre la sombra

Tiempo gris
nostalgia de tu voz
y tu mirada
ausente de tu ser
cae la tarde

Tiempo negro
lenta muerte
un viento de puñales
se desata
al no saberte cierto

 

Amparo Dávila_Poesía reunida

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 Biblioteca Vasconcelos: 861MD35 P63
 LIBRUNAM: PQ7297.D358 A6 2011
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Artículo, Literatura, Recomendaciones

3 cuentos para conocer a Amparo Dávila

Amparo Dávila está en el kokoro de todos los fans de la literatura fantástica; independientemente de si queremos clasificarla así, su narrativa es representativa de la imaginación en las letras mexicanas. Sin embargo, siempre que se habla de la autora zacatecana, el comodín de todos nosotros (sí, me incluyo en el tren) es “El huésped”, cuento que debe su popularidad al horror desconocido que se encierra en sus palabras, monstruo del que se especula constantemente para descubrir su naturaleza. La incertidumbre es definitivamente una de las características más sobresalientes de las historias de Dávila, pues provoca que el lector muchas veces no sepa qué está pasando ni con qué horrible criatura está lidiando.

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Por eso, para que cuando les pregunten sobre esta autora, no hablen sólo de “El huésped” (aunque sí hablen de él poquito, la verdad es un relato muy chido), quiero recomendarles tres de los cuentos que más disfruté cuando conocí los libros de Amparo Dávila. Para seleccionarlos, consideré que las ansias por saber consumen a muchas personas, y que por ello no suelen llegar con ganas al mundo de los “dávilaliebers” (?); así que, a mi parecer, estas historias pueden funcionar bien como una introducción a esta oscuridad literaria que todos tenemos derecho a disfrutar.

Alta cocina

Los chillidos de algo, que está siendo cocinado mientras sigue vivo, vuelven constantemente a la memoria del narrador que relata las sensaciones y vivencias de su niñez, mientras el lector intenta figurar de qué se trata ese delicioso platillo tradicional. ¿Será que aún se nos prepara en algún restaurante? ¡Iugh!

Recuerdo la sombría cocina y la olla donde los cocinaban, preparada y curtida por un viejo cocinero francés; la cuchara de madera muy oscurecida por el uso y a la cocinera, gorda, despiadada, implacable ante el dolor.

En “Alta cocina”, el espacio familiar se convierte en el origen de los traumas que persiguen a quien nos cuenta estas anécdotas; donde una necesidad básica para la supervivencia se vuelve un martirio, y los protectores de la niñez, los adultos, se presentan como monstruos.

Pueden leerlo por aquí: 〈(•ˇ‿ˇ•)-→

Óscar

Nuevamente es el hogar propio el que funge como escenario de lo otro. Mónica es una chica que regresa a su lugar de origen para estar con su familia, la cual ha dedicado su vida para servir a uno de sus integrantes, que padece de alguna enfermedad. Éste es intimidante y desde su encierro es el guardián, amo y señor ogro que los vigila. Todos parecen estar acostumbrados, pero la presencia de Mónica comienza a inquietar el estado de la situación.

Pero antes se le llevaba el desayuno a Óscar porque pasaba el día de muy mal humor si no era atendido primero y él, desde el sótano, tenía gran conocimiento de los ruidos de la casa y de las horas; sabía cuándo se levantaban, cuándo entraban a la cocina, cuándo salían, todo.

Vuélvanse locos acá: p. 32 ┗(•ˇ_ˇ•)―→

La señorita Julia

Julia es como cualquiera de nosotros, bueno no, es mejor (?); es ordenada, cuidadosa, pulcra, doña perfecta, lo cual le causa las críticas de las lenguas viperinas. Sin embargo, un día comienza a escuchar sonidos en su casa que no la dejan dormir. Las cosas se le salen de control por la falta de sueño y su perfecta existencia da un vuelco que raya entre la cordura y la locura. Al leer la vida de Julia, los espectadores tendrán que preguntarse qué está pasando y qué son esos ruidos, mientras caen en la vorágine de la supuesta pérdida de la razón y se llevan un amargo final.

Julia tenía los ojos cerrados, pero estaba despierta y escuchaba los ruidos en la estancia… en la escalera… aquellas carreras… saltos… resbalones… después allí en su cuarto… llegando hasta su cama… debajo de la cama.

En primera instancia, éste es un cuento lleno de angustia. Pero en los últimos renglones, todo el cúmulo de vaguedades se resuelve ante los ojos del lector, cosa que, como se darán cuenta, pasa muy pocas veces en la narrativa de Amparo Dávila.

Curen su insomnio aquí: 〈(•ˇ‿ˇ•)-→

¿Ya leyeron a Amparo Dávila?, ¿cuál es su cuento favorito? Sin duda alguna, ella es una de mis autoras preferidas, así que seguramente seguiré esparciendo el amor por sus oscuras e indeterminadas letras. ¡Que la disfruten!

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Biblioteca Vasconcelos: 863MD388 C83
Librunam: PQ7297.D358 2009
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