Reseñas de películas

Reseña | A quiet place, dir. John Krasinski

A Quiet Place
Dir. John Krasinski
Guión: Krasinski, Scott Beck y Bryan Woods
Paramount Pictures, Platinum Dunes
90 min.
Estados Unidos, 2018

La familia Abbott vive en medio del silencio, caminando descalzos por los mismos senderos, los menos ruidosos, los que están preparados por ellos mismos con costales de arena; porque a la menor provocación sonora, ellos los pueden cazar. Viven en un mundo post-apocalíptico, abandonado por todos, sin risas ni gritos. Afortunadamente, ellos están acostumbrados a la comunicación por Lengua de Señas, gracias a que una de ellos, su hija Regan, es sorda, lo cual les ha dado una ventaja en medio de todo el caos.

¿Quiénes son estos monstruos con oídos súper desarrollados?, ¿de dónde vienen? Son preguntas que no se terminan de responder, pero esta ausencia de información no interfiere en el argumento. Da lo mismo si vienen del espacio o del subsuelo, provocan miedo a respirar, causan una tensión como pocas películas. El género del terror suele caracterizarse por el uso de la música, ésta puede avisarte de que se avecina un momento de sustos: “tuntuntun… el asesino ya viene, el demonio va a aparecer”, pero en este filme prevalece el silencio, la banda sonora es más sutil, y los diálogos son susurros… si hablan muy fuerte, si pisan mal, si algo se cae, la catástrofe llega corriendo sobre la familia. No hay aviso previo, ni para los personajes, ni para el espectador.

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Por ello, ver en el cine A quiet place o Un lugar en silencio, como la llamaron en México (por cierto, cheers por no ponerle un nombre como “Terror en el bosque” o “La maldición del silencio”), fue un experiencia muy interesante, ya que todos los presentes estábamos al borde del asiento, totalmente callados, compartiendo el silencio de la pantalla. Personalmente, me incomodaba la idea de que fuera a hacer mucho ruido al masticar mis palomitas o al sorber de mi vaso, no fuera a ser que el monstruo me cayera encima.

Es aterrador pensar en todo lo que se perdió en el proceso, antes de que la humanidad descubriera que el sonido era lo que atraía a las bestias. Imaginen que los monstruos atacaron en conciertos, salas de cine que exhibían películas de acción, o a gente ruidosa que azota puertas sin intención. El inicio de la película no te da precisamente una idea de ello, pero aparecen pistas en forma de periódicos y noticias viejas, como aquel titular que dice: “¡Es el sonido!”.

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Aunado a ello, la escena de la tienda al principio da el panorama de lo que nos encontraremos a lo largo de la película: silencio, cautela, precisión en los movimientos, tensión e incertidumbre; todo para rematar con esa escena en el puente que te paraliza el corazón. No mmes, Krasinski. Puedo decir que A quiet place tiene una de las escenas de apertura más impactantes que he visto en el género del horror. Obviamente uno podría ponerle peros y decir, “yo no haría esto o aquello en ese momento”, mas ¿cómo saberlo realmente?, ¿cómo saber cómo actuaríamos?, ¿cómo decir que todo nos saldría perfecto en medio de tal estrés constante?

Como dato curioso: leí por ahí que en la mencionada escena de la tienda muchas cosas estaban saqueadas, pero aún quedaban bolsas de papitas fritas en los anaqueles, porque claro, quién iba a querer arriesgarse en esos tiempos a comerse sólo una.

Yo estaba acostumbrada a ver a Emily Blunt en otro tipo de historias, y a Krasinski nunca lo había figurado ni por contacto en este género; pero me sorprendieron los dos con sus interpretaciones; en especial Krasinski, ya que no sólo se puso en la piel del personaje sobre el que recae mayor peso, sino que escribió, dirigió y produjo una historia bien armada en un género peligroso, en el que el mundo y los críticos comienzan a confiar nuevamente, un género que ha estado olvidado por los premios y las ovaciones. Los niños que interpretaron a los hijos de esta preciosa pareja también son geniales, aunque no pude terminar de hacer click con la actitud de Reagan.

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Hace poco fangirleé con una amiga fan del género sobre esta película, y coincidimos en que no sólo fue refrescante, sino hermosa. ¿Cómo puede una historia de monstruos y horror ser hermosa? De mil formas, todas conmovedoras, porque los monstruos tocan fibras importantes de la psique humana, las explican y les dan lugar ante los reflectores de formas atípicas, fantásticas. Por eso, A quiet place también es sobresaliente en ese aspecto, el de las relaciones familiares: el ruido que puede haber entre los recuerdos y las emociones debe ser tratado cuidadosamente, porque puede provocar frustración y luego, una explosión que atraerá a todo tipo de bestias. Además, el silencio, el de guardarse los sentimientos, a veces debe ser roto para causar ruido en el corazón de los demás.

Si no es ahora, después; pero si son amantes del cine de terror, A quiet place es un must.

Mi firma_K

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Cine, Reseñas de películas

Vuelven, dir. Issa López

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Vuelven

Dirigida y escrita por Issa López

México, 2017.

Las líneas entre la fantasía y la realidad son más finas de lo que pensamos, sobre todo en un país tan coloridamente oscuro, mágico y surreal como el nuestro. Sin embargo, es poco el valor que se le da al cine mexicano cuando trata estos vínculos; las productoras nacionales creen que entre más “realista” es una historia, más vale la pena, por lo que nos llegan películas con humor barato o violencia gratuita. Eso ha hecho que personas que, con el objetivo de entender y reconstruir el mundo, disfrutan filmes del género fantástico y del horror perspicaz, dejen de confiar en el producto nacional. Pero Vuelven… es otra historia.

Estrella es una niña que, como muchos otros, ha sufrido los estragos de la violencia y el crimen organizado, ha padecido desde las balaceras fuera de su escuela hasta la desaparición de su mamá. La buena noticia es que su maestra, en medio del tiroteo, le ha regalado tres deseos en forma de gises. La mala es que su maestra le ha regalado tres deseos y que tal vez no serán suficientes para librar la batalla que está por enfrentar junto a la bandita de Shine, niños que también se vieron obligados a vivir solos en las calles por las mismas razones que Estrella. Todos tendrán que sobrevivir en medio de un mundo hostil, cargado de balas y torturas por parte de los delincuentes “huascas” y las autoridades corruptas, además del hambre y la falta de un techo seguro; así como muchos niños en el día a día.

Tigers are not afraid

Podría decirse entonces que Vuelven es un cuadro muy realista, cómo se le pide ser en la industria, sin embargo está trazado con la paleta de la inocencia y los bailes espontáneos en medio de la guerra; iluminado con el rosa de las ropas de Estrella y las sombras fantasmagóricas; texturizado con la piel de un tigre de felpa viviente y el plástico envolvente de cadáveres que te persiguen, adheridos a ti como recuerdos. Es pues, un cuadro que toma forma y esencia a través de elementos extraordinarios, tan únicos como los niños que dan vida a este cuento de hadas visceral.

Los encuadres de Issa son una mirada a esa pintura penetrante que el espectador se lleva en la memoria aún al salir del cine. Y ello, aunado a los colores, hace a Vuelven visualmente hermosa.

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En este tiempo negro, es imposible no sentir empatía con sus personajes. Mi colonia ni siquiera aparece en el listado de las más peligrosas de la ciudad; no obstante, he corrido para esconderme y apagar la luz cuando hay balaceras afuera de mi ventana, y he visto el azul y rojo del patrullaje iluminar mis paredes después del ruido de los disparos y los gritos de una madre desconsolada. Hay monstruos agresivos en las calles, y están vivos.

Así, en Vuelven, los peores momentos de ansiedad los provocan los que respiran. Mientras que los muertos regresan para advertirnos y recordarnos cuál podría ser nuestro final o el de las personas que más amamos. ¿Qué peor terror que ese?

Guillermo del Toro tuvo que irse con sus monstruos maravillosos a probar suerte en otros lados, tuvo que alejarse del crimen y el mal gobierno. ¿Cuántos talentos más debemos dejar partir porque no se les da la oportunidad de crear y vivir tranquilos aquí?

“Los tigres no tienen miedo”, declaran los personajes constantemente, e Issa López es una tigresa, valiente al construir algo fuera del prototipo del cine mexicano, como inspirada por las historias de Del Toro. Las rayas de estos tigres –personajes y narradores– dibujan la esperanza no sólo de la creatividad narrativa, sino de que tal vez, en algún punto futuro, habrá un momento sanador y justo en nuestro país.

 

Mi firma_K

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