Retos y Book Tags

Book Tag | Hábitos de lectura

Ok. Desde que los conozco, siempre me ha llamado la atención esto de los booktags, seguro porque me recuerdan los chismógrafos de mi infancia/adolescencia donde todo el salón contestaba preguntas random para enterarse de los chismes encontrar afinidades. Para una persona como yo, a la que le es difícil hablar sobre sí misma, los tags son una buena forma de irse expresando, I guess. Así que tomé éste de Fábulas estelares e inauguraré esta sección de mi blog con él.

1. ¿Tienes un lugar específico para leer en tu casa?

Sí, mi casa es un caos. Así que el único lugar en el que puedo leer casi sin interrupciones es mi cuarto; generalmente en la noche, cuando los únicos que me acompañan son los fantasmas acumulados en el día.

2. ¿Marcapáginas o una pieza de papel al azar?

#TeamSeparadores, son el pretexto perfecto para hacer manualidades útiles. Me gusta hacer mis propios marcapáginas de cartón, pintura, alambre, papiroflexia, acetato, cualquier técnica es buena cuando puedo sacar el estrés en algo bonito; el que además tenga un uso práctico es ganancia. Aquí una de mis obras maestras:

3. ¿Puedes parar de leer o tienes que detenerte después de un capítulo determinado o de un número concreto de páginas?

Depende del libro y qué tan adentrada esté en la lectura. Si es uno que me tiene intrigada, pero aun así debo detenerme, prefiero terminar el capítulo; pero si ya me está aburriendo, lo dejo donde sea… donde sea que termine el párrafo, claro, tampoco lo voy a dejar a medias.

4. ¿Comes o bebes mientras lees?

No, tal vez sólo algo de beber o algún dulce, pero comida no, especialmente si es un libro de la biblioteca, ¡qué tal que lo mancho!, ¡qué oso!

5. ¿Ves la televisión o escuchas música mientras lees?

No es una habilidad que tenga, aunque puedo usar la televisión para que haga ruido y no me sienta sola :3

6. ¿Un libro a la vez o varios al mismo tiempo?

Uno a la vez, no se amontonen. En la carrera sí solía estar leyendo varias cosas a la vez, pero he perdido la costumbre, por lo que no puedo seguirle el hilo con atención a varias lecturas al mismo tiempo, si quiero disfrutarlas.

7. ¿Leer en casa o en cualquier parte?

Aunque prefiero leer en mi casa, adoro las bibliotecas. La Central de la UNAM y la Vasconcelos son mis favoritas; además, en esta última, uno se encuentra de todo:

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8. ¿Leer en voz alta o en tu cabeza?

Que resuenen las voces en mi cabeza, las voy a dejar ser. Pero cuando es poesía o teatro, prefiero leer en voz alta para que todos se deleiten (?).

9. ¿Alguna vez te adelantas o te saltas páginas?

No, a veces no leo los prólogos, o los dejo para el final. Sin embargo, dentro de la historia o el cuerpo del texto me da mucha cosa no leer cada palabra. En ese sentido, creo que soy un poco obsesiva. Sorry not sorry, bueno, un poquito sorry.

10. ¿Romper el lomo o dejarlo como nuevo?

Pues que se rompa, a menos que sea de pasta dura, en ese caso probablemente me rompa yo primero.

11. ¿Escribes en tus libros?

Sí, y también uso post-its de colores porque soy muy ñoña, mas no lo suficientemente ñoña como para dejar mis libros intactos. La verdad me ponía muy de nervios hacerles anotaciones, hasta que una sabia maestra nos dijo que un libro vive y se hace nuestro cuando no tenemos miedo a interactuar con él… no con esas palabras exactas, pero me llegó al kokoro.

Nota: eso no lo hagan con los libros de la biblioteca, es de muy mala educación, sobre todo si quieres usar al pobre ejemplar como cancionero de tus bandas feas. Aquí un ejemplo de lo que las personas chidas no deben hacer:

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Se supone que en estas cosas uno taguea gente para que lo responda, pero como no tengo amigos :v meh! Si alguien lo hace, presúmame sus respuestas, por favor ^_-

prosa deforme

Monstruo bloguero

Todos tenemos un monstruo. La mayoría de los que conocemos han surgido de las palabras, de lo que éstas crean y destruyen al ser pronunciadas, trazadas o incluso calladas. Las huellas de los monstruos salen de las páginas y de los filmes para empezar a ser parte del mundo que muchos llaman “realidad”. Pero para ellos, los monstruos, éste es sólo uno de los varios mundos que pueden invadir con sus pisadas gigantes.
Yo no soy afecta a separar los mundos en realidad y ficción, me parece que todo es más complejo que eso. Tampoco creo que la realidad supere la ficción o viceversa. Lo que sí creo es que aquel que “lee para evadir el mundo” no ha explorado más allá de las posibilidades tradicionales: ¿para qué evadir mundos cuando puedes reconstruirlos?
Vale la pena recordar que los monstruos no son sólo esos seres de mil ojos, con garras y colores brillantes u oscuros que comen tripas. A veces los monstruos no se ven, son invisibles al ojo humano. A veces son microscópicos. A veces se esconden y toman la forma de las cosas más comunes. A veces los monstruos más temibles usan trajes costosos. A veces somos nuestro propio monstruo.
Despierto este monstruo bloguero, que será feo como él solo. Es un monstruo que no promete nada, pero que está dispuesto a que lo disfrute todo el que comparta cierto gusto por lo fantástico, por el terror y por la lengua misma.

Que estas palabras se coman las entrañas de sus ideas como pequeños colmillos que esculpen el hueso y obtienen de él el manjar más sublime.